Un día, descubrí una bebida, y quedé enredado entre sus aromas, y fui sorbido por sus sabores. Un día descubrí una ciudad, y sus calles fueron mis venas. Un día descubrí un amigo, y otro, y otro, y sus brazos y voces fueron mis pulsos y mis hablas. Un día descubrí una música, y desde entonces mi visión es un pentagrama con sentimiento. Un día descubrí el sarcasmo, y la ironía se tornó amarga. Un día descubrí un cielo azul, y al siguiente otro negro. Un árbol verde, y al lado uno ajado. Un sueño, y pegada, una pesadilla.
Otro día descubrí una ladera, y en la cima, aire puro. Otro día descubrí el mar, y aún sabiendo que apenas soy algo, quise mojarme. Otro día descubrí un valle, y quise pastar. Y pasté, claro que pasté.
Un día descubrí su pelo, y deseé que el viento brisara. Un día descubrí su piel, y quise soplar muy cerquita. Un día descubrí sus manos, e intenté acariciarme. Un día descubrí sus ojos, y me vi en ellos. Un día descubrí su sonrisa, y supe que estaba en casa. Y dejaron de importarme los anteriores días.
Y cada año, un día como hoy, me gustaría decirle cosas bonitas. Aunque me dé vergüenza. Aunque no sepa.
Mira que nos gustan los extremos. Nos tiramos cuarenta años a copla y bandurria (aunque había otras cosas, escondidas y sabrosas) y de golpe, la capital se convierte en una explosión de color y modernidad (algo cutre, sí), pero sobre todo de diversión.
Tras la previsible bajada, y la culturización de los oídos, asistimos a la mayor explosión de voces anglosajonas con acento castizo (que los suecos tiene buen acento).
Y desde hace unos años, el paraíso de los festivales (macro, micro, alter, post,…, da igual, todo vale) campa a sus anchas en cuanto empieza a asomar el primer rayo de sol. Los grandes (y los medianos, y los pequeños) mastodontes del rock organizan desde sus cuarteles de invierno las giras estivales en función de lo que se cueza por aquí.
Y sí, no niego que permiten picar aquí y allá, saborear viejas glorias, que yo también esperé ansioso las primeras ediciones del Azkena Rock (al fin y al cabo, a media horita de casa, que uno ya es mayor), pero a lo poco que aspiro es a hacerme de una vez esa camiseta con el lema "Nunca estuve en el FIB" (y eso que cada vez está menos indy, pero por llevar la contraria).
Sin embargo este año he husmeado con especial envidia lo que se contaba acerca del Sonar. Bien, ya sé que no es un festival al uso, e incluso que a mí tantas maquinillas unas detrás de otras me vuelven un poco tarumba (aún más). Pero es que aquel concepto de la de-evolución, aquello de que la sociedad en lugar de avanzar hacia adelante estaba en plena regresión hacia sus actitudes más represivas, jerárquicas, rígidas, me gustaba. Casi 30 años después no han cambiado mucho las cosas.
Ya sé, no había que tomarse muy en serio a Devo. O tal vez sí. Pero eran una saltarina bocanada de gamberrismo fresco. Divertido. Melodías pop, guitarras y máquinas juntas en pedacitos de locura. Si aquellas gastadas casetes pudieran hablar!
Y me gusta leer que así continúan. Igual de locos. Igual de gamberros. Con más barriga y menos pelo. Como todos. Pero en buena forma. No como todos.
Suena la corriente: "(I can't get no) Satisfaction" - Devo
miércoles, junio 13, 2007
Mi único premio
No es él quien los necesita. Son ellos quienes así se creen alguien.
Mi premio es seguir sintiendo junto a él.
Suena la corriente: "I'll be your baby tonight" - Bob Dylan
domingo, junio 10, 2007
Te la debo
Es lo que tiene. La música. Que amansa. No sé si a las fieras, seguro que a los amargados. Un día más, justo antes de dar al click y subir un texto en el que resbalaba toda mi bilis, me paro. Joder, deja ya de ensuciar el río. Que ocho terroristas se reúnan en un pueblito alemán y la policía, en lugar de detenerles, cargue contra la gente que protesta por ello, es parte de este juego. Que aquí todos sigan con sus basuras, es parte del juego. Que de lunes a viernes te sientas ahogado, y encima aprieten, es parte del juego.
Así que tú vuelve a lo tuyo. Posiblemente no tengas nada nuevo que contar, que decir, que cantar. Pero sí, rebusca y agárrate a esas voces, a esas guitarras, a esas emociones que te hacen bien.
Pasa las horas, hoy, con los Replacements. Porque tienen la misma rabia que tú, pero la cantan infinitamente mejor. Porque editar tres joyas seguidas como Let it be, Tim y Pleased to meet me está al alcance de tan pocos, que te hacen sentirte pequeño. Pero gozosamente pequeño, por poder disfrutarlas.
Y luego, que la tarde es larga, recupera la emoción que sentiste cuando Paul Westerberg te regaló, allá por el 93, aquellas 14 songs que te demostraban que era grande, muy grande. Que tenía la pulsión que tú siempre has buscado. Que es un pedazo de derramador de sentimientos. Justo lo que tú querrías ser.
Porque tú también tienes un corazón disléxico, que no sabe leer que lo importante es sólo Ella y algunos Ellas/Ellos. Y que el mundo, tal como está montado, es prescindible.
Sí, se me escapa. Un día de estos me hago mirar por dentro y me arreglo.
sabes, jodido Red, que me gusta mucho toda esta listilla de músicas por las que va sonando la corriente que rompe el barco. Sí, sí, todo es muy bonito, algunas novedades, varias miradas al pasado, joyitas clásicas, gemas más o menos olvidadas, mucha guitarra, unos días alegre y otros menos.
bien, capullo Red, que queda muy bien repasar los inolvidables 60, los revisitados 70 que durante tanto tiempo (cuando tú crecías, Red) fueron denostados, los poperos y punkeros 80 (que la parte glamourosa de aquellos años te resbalaba, lo tuyo era la cerveza), el desconcierto grunge y la pulsión del garage de los 90, la recuperación de las raíces americanas de los 00, que tanto disfrutas ahora.
sí, microbio Red, que queda muy cool, muy enterado, muy culto que nos hables de los Wood Brothers. Pero sabes, soy un jodido proletario, de tez rosada y uñas negras, borrachuzo de cualquier suburbio inglés, bebedor de cerveza, con camiseta sin mangas y brazos tatuados, que me desfogo en Benidorm, y me orino encima cuando no me puedo sacar mis vaqueros de pitillo comprados en cualquier economato sin nombre.
oye, insulso Red, el único libro que he leído fue una biografía de la jodida y bien muerta Lady Di, me desayuno con el Sun todas las mañanas en el metro y compro recuerdos kitsch en cada sitio al que voy para decorar mi salón.
y sabes, cabronazo Red, lo que me gusta es abrirme de piernas, hacer que toco la guitarra, mover mis melenas, aposentarme el paquete y escuchar rock por pelotas. Heavy boggie rock, chicle boggie rock, llámalo como quieras, lo que quieras. Pero es rock, rock hecho con las neuronas que tengo en los huevos.
tú, viejo Red, que soy un garrulo, pero me gusta. Y sé que a ti también. Pero te lo callas, que tu imagen vale mucho en el espejo. Seguro que si algún día tienes los santos cojones de hablar de Status Quo lo haces en tercera persona.